Leyenda del Dragón del Convento


 Una de las leyendas más emblemáticos de Zacatlán.


Todo comienza con uno de los pobladores que informó a los frailes sobre la existencia de un ser mitológico, que asustaba a los Zacatecos desde hace mucho tiempo atrás de la llegaran los Españoles.
Es así como hasta en día de hoy esta leyenda es una de la más representativa de Zacatlán, haciendo que cada persona que visite nuestro bello convento sienta la presencia del enorme dragón.
Ya en distintas ocasiones se había intentado cazar a esta criatura, pero hasta entonces eran intentos fallidos, tanto era así que prefirieron hacer el miedo a un lado y comenzaron a considerarlo como un animal sagrado, además existían rumores que era similar a una enorme serpiente emplumada, lo cual dejaba más asombrados a los habitantes.



Los frailes valerosamente tras escuchar dicho relato que con entusiasmo contaban los pobladores, enseguida decidieron hacer el intento por atrapar a tan maravilloso animal.
Más tarde lo lograron atrapar fácilmente con vida, los frailes al igual que los pobladores se quedaron asombrados ante la increíble y fantástica que les resultaba aquella criatura.



Después fue llevado a los sótanos del convento y los frailes se hicieron cargo de este. En un inicio permitían ver al dragón pero al paso del tiempo ya no permitieron ver a la bestia, pues ellos decían que era creación del mal para desviar a los nativos de su creencia religiosa y argumentaban que quien lo llegara a ver su alma seria condenada a fuego eterno en los abismos infernales.


El ex-convento de Zacatlán es un templo más antiguo que la catedral de México y la catedral de Puebla.De hecho, es uno de los primeros templos construido en el continente Americano.

De está manera los habitantes comenzaron a llevar el doble de ofrenda y diezmos  los cuales consistían únicamente en animales, principalmente en aves de corral, y una serie de animales domésticos y silvestres, todo esto para alimentar al dragón, porque creían que si el animal moría podrían pasar dos cosas, la primera que el animal a tal desesperación  por escapar en busca de alimento podría derrumbar todo el convento, la segunda que al morir el animal de hambre, toda la región apestaría haciendo que los pobladores enfermarán terriblemente por tan fétido olor, además que el lugar sería considerado como maldito.

Fuente: Sergio Ramos González

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